Publicado 3 de mayo de 2026 en #MKArq por Blog MK


En Las Condes, Edificio Bilbao desarrollado por la inmobiliaria Moller con el arquitecto Germán Squella junto al interiorista Jean Paul Eyssautier proponen un proyecto de materialidad y diseño consciente en arquitectura, que se complementa con una forma actual de habitar la ciudad: más flexible, más conectada y pensada desde la vida real.
El proyecto nace desde una idea clara: diseñar no solo espacios, sino experiencias para los habitantes. Germán Squella dice: “No diseñamos un proyecto en sí mismo, diseñamos para quien va a vivir ahí. La arquitectura tiene que responder a nuevas formas de habitar, donde los espacios se conectan y acompañan la vida real.”
La relación entre cocina, living y áreas comunes se vuelve más integrada, reflejando cómo han cambiado las dinámicas familiares. Cocinas que se abren o se cierran, espacios amplios y bien orientados, y una arquitectura sólida que dialoga con su entorno, especialmente con la luz y las vistas hacia el parque.

En este proyecto, la materialidad y diseño consciente en arquitectura busca construir un lenguaje coherente. El porcelanato elegido para el piso recorre los espacios generando continuidad, mientras los muros se mantienen en una paleta neutra que permite que la luz natural tome protagonismo.
En las cocinas la combinación de superficies sobrias con acentos en madera introduce calidez y equilibrio, en este caso se utilizó el Ultracompacto Varese White Mate. La isla central, los pasillos amplios y la integración con el resto de la casa refuerzan esta idea de espacios fluidos, pensados para el uso diario.
En el caso de la piscina se intentó hacer una combinación de superficies de porcelanatos sobrias con el Verano Esmeralda y el Terramix Silver Mate. Todo responde a un criterio claro: materiales durables, de bajo mantenimiento y capaces de mantenerse vigentes en el tiempo.

La madera no es un recurso decorativo, sino parte de una estrategia de diseño que busca generar bienestar. Los tonos neutros, combinados con acentos cálidos, permiten crear espacios luminosos, amplios y visualmente tranquilos. Es una respuesta clara a lo que hoy se busca: menos sobrecarga visual y más intención en cada elección. Como plantea el equipo, la clave no está en seguir tendencias pasajeras, sino en construir espacios que se mantengan en el tiempo y que se sientan bien desde el primer momento.

La relación entre MK, la inmobiliaria Moller y el equipo de arquitectura e interiorismo fue parte fundamental del proyecto. La colaboración con Pamela Mella, vendedora de MK, permitió traducir el diseño en soluciones concretas para pisos y muros, alineando estética y rendimiento desde el inicio. Este trabajo conjunto hace que las decisiones fluyan, que los materiales dialoguen entre sí y que el resultado final sea consistente.
Edificio Bilbao es un ejemplo de cómo la arquitectura con madera y diseño consciente puede construir espacios actuales, durables y bien pensados.