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MKArq | Hotel Cascada

Materiales que extienden el paisaje hacia el interior

Este proyecto se reactiva luego de que estuvo detenido desde el 2020 y en pocos meses la arquitecta Rosa Astorga lo transforma en un hotel operativo.

La propuesta se construye desde la materialidad, el color y el entorno, donde la decisión fue clara: no repetir fórmulas y trabajar con productos nuevos, equilibrando diseño y resistencia.

Texturas como base del proyecto

El diseño traslada el exterior al interior por medio de materiales pétreos, superficies texturadas y maderas nativas, buscando que los espacios se sientan conectados con el entorno.

En el caso de la piscina se inclinaron por piedras más rugosas que marcan el carácter de los espacios, equilibrando lo natural con soluciones más técnicas pensadas para espacios de alto tráfico, como lo es el piso.

Colores vanguardistas

En los muros, sobre la base del verde, se incorporan colores complementarios como rojos, tierras y terracotas, que aportan contraste y profundidad sin romper la armonía general del lugar. Una selección full tendencia 2026, donde los tonos minerales y cálidos marcan una estética contemporánea y sensorial.

Para romper con una estética homogénea, se incorporan acentos como un gris con subtono menta y paneles metálicos, aportando frescura y un lenguaje más actual que se aleja del típico hotel de bosque.

Texturas equilibradas

En los baños predominan los tonos tierra, combinados con terrazos que aportan textura y movimiento. Esta elección no busca ser neutra ni decorativa, sino generar un contraste desde lo material.

La elección de piezas más innovadoras, como el lavamanos, y la grifería suma carácter al proyecto y refuerza una propuesta donde estética y funcionalidad conviven, con el material como eje del diseño.

Para Rosa, más que generar un quiebre, ella quiso apostar por que el proyecto se integrara al lugar, entendiendo el diseño como un complemento que potencia la estética existente.