Publicado 6 de noviembre de 2026 en #MKArq por Blog MK


Una casa para recibir a los hijos, sumar a sus amigos y compartir sin apuros. Así comenzó Casa de Campo Chillán, un proyecto de la arquitecta Kathleen Reid que reinterpreta la clásica casa de campo con una mirada contemporánea. Amplios corredores, una cocina integrada y vistas abiertas al jardín dan forma a espacios pensados para estar juntos, con lugar también para encontrar un rincón propio.

Aquí, mirar hacia afuera es parte de lo cotidiano. Los dormitorios se orientan al norte y al jardín principal, mientras el ala de la suite cambia de dirección para abrirse hacia la cordillera. Los pasillos terminan en verde y los pequeños patios van descubriendo árboles y nuevas perspectivas del campo. Un alero de hormigón sin pilares acompaña el recorrido exterior: la idea era disfrutar de un corredor generoso que mantuviera las vistas despejadas.

El hormigón a la vista tiene una presencia importante y se combina con materiales que hacen acogedores los espacios. El terrazo gris del piso aporta una base neutra y continua, mientras la madera aparece donde quizás menos se espera: en el cielo. Para revestirlo se utilizó un piso de madera de ingeniería, una elección que suma textura y un contraste cálido. Las lucarnas completan la combinación, llevando luz natural a los pasillos del lado sur.
La teja chilena mantiene ese aire familiar de las casas de campo y dialoga con las formas contemporáneas de los aleros de hormigón. Estos ayudan a dejar entrar más sol en invierno y a reducirlo en verano, sin oscurecer los interiores. Por la humedad del terreno, la casa se construyó aproximadamente un metro sobre el nivel del terreno, una decisión práctica que también regaló otra manera de mirar el jardín y disfrutar de su vegetación.

Los baños de Casa de Campo Chillán combinan accesorios modernos y tonos neutros que mantienen la armonía con el resto de la casa. Las formas simples crean una atmósfera serena, con detalles pensados para el uso diario. En el baño principal destaca el secatoallas, que suma comodidad a la rutina. En el primer baño de invitados, la Grifería Hansgrohe Talis Negra aporta contraste y acompaña un lavamanos empotrado. El segundo baño de invitados retoma este acento con un toallero Hansgrohe metal grafito, dando continuidad a una propuesta donde cada detalle tiene su lugar.

La vida en común se concentra en el living, el comedor y la cocina integrada, donde cocinar y conversar pueden pasar al mismo tiempo. Una cocina de apoyo permite cerrar lo que se necesita dejar aparte, y la terraza, ubicada a un costado, conserva las vistas despejadas. Entre espacios abiertos y pequeños patios aparece la intención que Kathleen Reid quiso dar al proyecto: que cada rincón tuviera una historia. Porque recibir a muchos también puede sentirse cercano.

Casa de Campo Chillán invita a pensar en cómo queremos vivir y en los materiales que nos ayudan a hacerlo posible. El terrazo, la madera y el hormigón acompañan los encuentros, aportan calidez y conectan cada espacio con su entorno. Una mirada que compartimos en MK: inspirar proyectos donde el diseño y la materialidad se encuentren para dar vida a espacios que se disfrutan todos los días.
